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Naci en Buenos Aires, Argentina. Soy escritora, docente y psicoanalista. Me formé en distintas instituciones de Psicoanálisis. Estudié música y escribo desde pequeña. Participo de talleres literarios e incursiono en la fotografía como otro modo de expresión artística. Fui finalista en varios certámenes literarios. En noviembre de 2003 publiqué Espejo de otros Espejos, en diciembre de 2004 Oscuros laberintos; en Diciembre de 2007 Detrás del velo, obra presentada en Argentina, Colombia y México; en noviembre de 2009 con Rostros de arena participo en la Fair book de Miami (USA) en español, en Abril de 2010 en la Feria del libro de Buenos Aires y ese mismo año, su versión en inglés Faces of Sand es distribuido en Estados Unidos con amplia repercusión tanto en castellano como en Inglés. En Septiembre de 2011 me hago presente con todas mis obras y la antología Escrito en los márgenes en la Bienal do livro Río, Brasil. Vuelvo a mi país luego de haber participado como invitada en BEA Bookexpo America 2012 New York, USA. Recibiendo importantes elogios por mis trabajos literarios. Participo en LeaLA 2013, Los Angeles. Se agrega en esta oportunidad Al otro lado (bilingue).

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El mundo según Mila.
(3er. Premio Instituto Cultural Latinoamericano) 

      Ese día…. Mila respiró por primera vez… su madre la alimentó y descansó. El día había sido agotador. Todo el tiempo entraba gente, la puerta se golpeaba y ella se estremecía ante los ruidos desconocidos. 
       Sólo se sentía segura con el abrazo de su madre. 
      Uyyy ¿qué es eso??? Alguien grita con voz gruesa ¿de qué se ríen? ¿Y ese dibujo colorido? son unos redondeles oscuros alineados casi perfectamente en el centro… uyyyy me asusta ver que los dientes le sobresalen de la cara… creo que es una cara… me sonríe y me dice … Mila… Mila… creo que así me llamo… Mila… también siento que su piel es más rugosa y menos suave que la de mi madre, tal vez sea mi padre… lo iré conociendo de a poco… así dicen… 
      La madre la alimenta con su leche suave y tibia… se siente tan segura en su brazos… quiero quedarme aquí… no… no me quites de tu lado… noooo… no quiero ir a ese lugar frío… ayyy lloro sin darme cuenta… todavía estoy con un poco de leche suave en mi boca, sigo gritando tal vez alguien me escuche… ayyyy me falta el aire, voy a dejar de gritar…. Por favor… que alguien me ayude… 
      De pronto una carrera de enfermeras, van y vienen sin cesar…. Doctores, guardapolvos blancos… me conectan a unos aparatos, dejo de llorar, por unos segundos no siento nada… un alivio de repente y ya puedo abrir los ojos. Creí que me moría pero no, aquí estoy… ya puedo ver esos redondeles de ojos oscuros que me miran y vuelvo a sentirme cerca de mi mamá… ya pasó todo, no me separarán más de su lado… todos me observan y ahora veo a alguien pequeño como yo… sí creo que es mi hermano, es dulce conmigo y me acaricia las manos… qué lindo es… 
      Mis abuelos ¿todos están aquí? ¿Qué habrá sucedido? Nadie se da cuenta pero ya estoy bien, me gustaría poder decírselos pero todavía no sé cómo. 
    Mila pasó unos días sola en el sanatorio, sólo su madre podía estar en contacto con ella para amamantarla; ella y otras personas del lugar la mantuvieron con vida. Mila comenzó a sonreírle a los ojos de su mamá. Comenzó a crecer y a hacerse más fuerte. Pudo conocer su cuarto, su casa y todo lo que le pertenecería de ahora en más. 
      Miraba unas sombras en su cama, eran sus peluches, todavía no podía tomarlos, pero se entretenía con sombras que iban y venían de a ratos, unos círculos borrosos se le aproximaban a la cara. Mila intentaba recordar, creía que se parecían a los otros que había visto en aquel sitio desconocido y frío de los primeros días de vida. 
      En su casa sigue conectada a aparatos que la mantienen con vida, a su lado hay sombras que la cuidan, todas se mueven de un lado a otro; sólo una permanece siempre a su lado, la reconoce por un aroma particular aunque no distingue bien los colores, ni las formas; pero el calor y el perfume logra reconocerlos. Llora y el aroma viene a su lado, aprendió a hacer un quejido que logra hacer que el objeto perfumado y calentito se le acerque, la acaricie y le hable suavecito… Mila… acá estoy… tranquila…. Siempre estoy acá… 
      Mila se serena y sólo queda mirando los poquitos objetos que se mueven a su lado. Estas cosas a veces me molestan un poco, son unas mangueritas, un tubo frío y un ruido muy feo cerca de mi cuna. Bueno ya se callará, tal vez sea otro bebé o una máquina que aspira. 
   Siempre recibo muchas visitas de gente con guardapolvos blancos, a veces escucho voces parecidas a las de mi papá (ya sé reconocerlo) y otras parecidas a las de mi mamá. 
      Mila no logra tomar los objetos, no puede seguirlos con la mirada porque no los ve con precisión. 
     Su mundo está reducido a sombras y luces, a ruidos y movimientos que pasan como viento cerca suyo. Todavía no reconoce el hambre, el frío ni tampoco siente dolor frente a los golpes. Las personas que están a su lado saben cuándo darle de comer, cuándo hablarle y cómo calmarla. 
      Mila de a poco va reconociendo su entorno. Quienes la aman y a quienes ama. Quienes la cuidan, quienes la alimentan y quienes le juegan. 
    Un buen día, Mila se sorprende de manera exorbitante ¿que es eso!??? ¿Qué son todas esas cosas??? ¿Qué son tantos colores??? Nunca los había visto pero ya crecí y ahora descubro que a mi lado estoy rodeada de unos seres peluditos que no hablan y hacen cosquillas a la nariz, también veo que mi mamá es bonita y tiene unos ojos pardos que dan envidia; mi papá, en cambio, es un morocho regordete y mi hermanito un sol oscurito de ojos negros, bien negros. Me pusieron unos elementos frente a los ojos que me permiten ver maravillas a mi alrededor. Ahora sí, todo se ve tan lindo … y ya puedo sentarme con ayuda, todavía me caigo hacia los lados pero ya aprenderé a quedarme quietita en un lugar. 
      Logré muchas cosas, como caminar tomada de los objetos, todavía tengo miedo de separarme de ellos; me encanta que me lleven a pasear en esos elementos que se mueven por si solos, con rueditas, grandes o pequeños, con ruidos o sin ellos; su movimiento hace que sienta cosquillas y me agrada eso. 
       Eso sí, todavía no aprendo a pedir lo que quiero, quiero que te quedes… quiero mi peluche, quiero morder los juguetes… parece que nadie me escucha… uy ¿qué es eso??? Me duele algo cuando quiero pedir a mi gata ¿ qué fue eso??? Un aire que sale de mi panza y va hacia afuera de mi cuerpo. ¡Un grito! ¡Aprendí a gritar!!!! Los objetos se acercan a mi cara… ¡ahora sí! Gritando logro que me den lo que quiero… 
         Como pasa el tiempo, ya alcanzo muchas cosas, ya voy al colegio pero todavía no puedo pedir lo que quiero, me ayudan con cartelitos que puedo elegir cada vez que quiero ir al baño, tomar la leche, comer o dormir. 
     Todavía no controlo mis movimientos y cuando voy al super con mamá tiro todo de las estanterías, eso me da risa pero mamá se enoja y empieza con la cantinela… No Mila… eso no se toca… No … No… y me separan de los objetos divertidos… lloro mucho y grito… quiero tirar todo… 
      Una señorita ayuda a mamá a juntar todo y me dice con el dedo que no, que eso no se hace… y así voy aprendiendo que las cosas deben quedarse quietas en los lugares y que los que nos movemos somos las personas y que algunos objetos ruedan como las pelotas o los perritos. 
     Todo lo demás debe permanecer como un cuadro estático… Y bueh, éste es el mundo de los grandes… cuando nadie me vea… igual voy a tirar todo… uyyy qué ruido…. Me parece que me equivoqué, ésas eran unas latas del supermercado… 
      Me río y mamá me mira un poco enojada. 
     El sábado fuimos a ver a la doctora a quien veo bastante seguido, nos hicieron a toda la familia unos análisis, y hablaron de unos estudios… ¿También irán al colegio a estudiar? Hablando de eso, a mí me va bastante bien, ya aprendí las letras y los números; ya me salen los nombres de la abuela, del abuelo y de una prima que como es largo alguna letra acierto. Aprendí a usar la computadora, pero todavía no escribo sola, porque sólo me salen algunos sonidos de las letras que he ido cambiando por aquellos gritos de antes. 
     Bueno, la doctora le hizo estudios a toda la familia. Yo escuchaba atenta porque entendía que era serio lo que decía. 
     Mila tendrá que aprender a escribir con la computadora solita para poder comunicarse, el problema está en el lenguaje; igual ella está feliz, porque lo que más le gusta es ese juego de escribir en la compu y que los demás lean lo que hizo. A veces grita cuando las cosas no le salen como ella quiere y a veces se enoja pero aprenderá también, como tantas otras cosas que ya ha aprendido, a leer y a que otros la puedan leer completa, tal como ella es.

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